El psicólogo Stanley Milgram creó un generador de descargas eléctricas con interruptores que iban aumentando el voltaje en incrementos de 15 voltios, el generador iba desde los 15 hasta los 450 voltios. En realidad este generador era mentira, sólo producía sonido cuando se pulsaba el interruptor pero el sujeto verdadero no lo sabe. El sujeto verdadero recibió el papel de "maestro" y el cómplice era el "alumno" mediante un sorteo claramente trucado. Este experimento se realizó para contestar a una pregunta en concreto:"¿Cuánto tiempo puede alguien seguir dando descargas a otra persona si se le dice que lo haga, incluso si creyera que se le pueden causar heridas graves?". El sujeto verdadero tenía la labor de enseñar pares de palabras al alumno, cuando éste cometía un error, el maestro debía castigarle por medio de una descarga con 15 voltios más cada vez que cometía un error. Aunque los maestros se sintieran incómodos de hacerlo, continuaban haciéndolo debido a que les decían que continuasen, que era absolutamente necesario y esencial que continúen, y que no tenían otra opción. Los resultados fueron asombrosos, ya que el 65% no dejó de realizar descargas, sin detenerse cuando el alumno dijo que tenía problemas cardíacos. En 2010 se volvió a realizar este experimento, esta vez en televisión, y los resultados fueron aún más escandalosos, ya que el 80% continuó hasta el final, esto quiere decir que 8 de cada 10 personas a pesar de que el otro sujeto esté padeciendo, e incluso ya no dé señales de vida, sigue el comportamiento innato que dice que tenemos que hacer lo que se nos dice, sobre todo si proviene de una persona con autoridad.
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